Gallegos de Cataluña (Aegaca), que hoy cuenta con más de 400 empresas: Pago de Ina, Cacheiro Restaurants, Grupo Frinsa, Grupo Inversor Hesperia, Norprevención, Grupo Indukern, Grupo Filmax, Activa Mútua, Grupo Financiero Riva y García, Atrevia, Bricoking, Lamas Bolaño, Metanoein Consulting, Grupo Hotusa, Admira Visión, Grupo Moncho?s, Torres & Sáez, Grupo Prima-Derm Barcelona, Grupo Nortempo, IMP, Delikia Fresh y Grupo Videla, entre otros, son algunos de los ejemplos.
Aunque son compañías que en su mayoría mantienen su gestión dentro del ámbito familiar, se trata de proyectos empresariales que se significan por constantes procesos de innovación y de internacionalización, lo que explica su consolidación y su éxito, incluso en los tiempos más duros de la crisis.
Julio Fernández, presidente de Filmax, está al frenta de Aegaca desde el año 2002 y en el 2012 renovó su cargo en un mandato que durará hasta el 2017; recientemente, en la línea de diversificar sus negocios ha comenzado una nueva aventura empresarial en el sector de la cosmecéutica de la mano de la firma GPS Lab. Sobre las relaciones entre Galicia y Cataluña, se muestra claro. «Ambos pueblos, además de las similitudes obvias, como lengua, idiosincrasia y cultura propias, tienen a favor de si el hecho de ser complementarios: el empresario gallego es esforzado, integrador y riguroso; y el catalán es acogedor, respetuoso y dispone del instinto preciso para valorar y distinguir el trabajo bien hecho; ambos están abiertos al mundo, por eso han sabido unir la visión atlántica y la mediterránea para navegar juntos por un mar común», precisa Julio Fernández.
Liderazgo hostelero
Entre los empresarios gallegos en Cataluña, Amancio López ocupa un lugar destacado. Natural de Chantada, ha creado la mayor cadena del mundo de hoteles independientes. Precisamente, tiene en su pueblo natal una central de reservas y su cadena se acaba de hacer con el control de uno de los establecimientos de A Toxa, el Gran Hotel, así como del balneario Isla. Actualmente, es el principal operador turístico de las Rías Baixas. Hotusa, con el centro de operaciones en Barcelona, tiene una cifra de negocios que roza los 750 millones de euros anuales.
En el negocio hotelero también hay otro nombre propio: José Castro. Gallego, cuya familia levantó los cimientos de su entramado empresarial con la construcción de pisos en Santa Coloma. Hoy es el dueño de Hesperia, accionista de NH y ha entrado de lleno en el negocio de alquiler de pisos turísticos de alto nivel en Barcelona.
Relaciones comerciales
Más allá de la presencia de empresarios y empresas gallegas en Cataluña (y viceversa), en el análisis económico de ambos territorios debe completarse con las relaciones comerciales. Los catalanes tienen en el saldo positivo de su comercio con el mercado interno español su gran baza para compensar los desequilibrios con el extranjero. El último dato disponible, relativo al 2014, arroja un superávit comercial de Cataluña de 12.800 millones de euros. Y Galicia tendría con la comunidad catalana un déficit estimado de unos mil millones de euros. Es decir, los catalanes nos venden muchos más productos de los que nos compran. Y eso que la autonomía gallega, tal y como ilustra el gráfico de esta página, no está entre los territorios a los que Cataluña exporta más. Sirva otro dato como ejemplo para medir la importancia del mercado interno: las empresas catalanas venden a Aragón más que a toda Francia y más que a Alemania e Italia juntas, según los últimos datos disponibles.
Un actor clave para el actual reparto de fondos a la autonomía gallega
Con independencia de cuál sea el desenlace del conflicto abierto entre Cataluña y España, algunos estudios científicos han tratado de ilustrar con números las intensas relaciones económicas de ambos territorios. En un trabajo reciente firmado por los profesores Xaquín Fernández Leiceaga y Santiago Lago Peñas, el Foro Económico de Galicia (FEG) estima que una hipotética independencia de Cataluña, costaría a las arcas públicas autonómicas gallegas entre 829 y 1.100 millones de euros, el equivalente al gasto público en Educación de un año. Una cuenta que sale de detraer lo que aporta Cataluña a los fondos de solidaridad interterritorial.
Si la Generalitat lograse un pacto fiscal con el Estado similar al que ostenta el País Vasco con su concierto, el Gobierno gallego perdería entre 560 y 784 millones de euros anuales, una cifra nada desdeñable porque equivale a entre un 5 % y un 7 % del presupuesto que maneja la Xunta.
Barreras
El estudio del FEG, por ejemplo, constata que para el conjunto de todo el Estado, la independencia de Cataluña «detraería entre 11.000 y 15.000 millones de euros, pero el análisis no entra a valorar qué es lo que ocurriría con las relaciones comerciales, es decir, cómo afectaría un posible efecto frontera y que consecuencias tendría para las sedes de las empresas y de los bancos.
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