martes, 28 de agosto de 2012
2 Anécdota de escritores
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Diez curiosas anécdotas de famosos escritores (2)
12 abril 2012
Tras la buena acogida de la entrada sobre “Diez curiosas anécdotas de famosos escritores (1)” que publiqué hace un par de semanas, de la serie de post sobre diferentes colectivos de personajes famosos (filósofos, matemáticos, pintores , físicos, monarcas y políticos 1 y 2), hoy traigo la segunda parte dedicada a los escritores.
Espero que sean de vuestro agrado, tal y como lo han sido las anteriores.
Durante sus años de juventud y debido a un grave apuro económico familiar, el poeta y posteriormente cronista de la Villa de Madrid, Emilio Carrere entró a trabajar en el Tribunal de cuentas por recomendación de su padre (del que era hijo ilegítimo).
Carrere nunca destacó por su amor al trabajo administrativo, lo que lo llevó a ser impuntual a la hora de entrar a trabajar.
Cierto día fue llamado al despacho de su jefe inmediato que le dijo:
-Mire usted, Carrere, con esa manía de retrasarse, va a llegar un momento en el que se presentará usted todos los días al día siguiente
Conocida fue la relación amorosa que hubo entre Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós, pero también de dominio público la enemistad que llegaron a profesarse ambos.
En cierta ocasión, siendo ya mayores se encontraron accidentalmente en unas escaleras. Él subía jadeante y ella empezó a bajarla.
Mientras se cruzaban ella le espetó:
-Adiós, viejo chocho
Pero tal y como lo soltó se dio cuenta que le había puesto en bandeja una magistral contestación a una de las mentes más brillantes de la literatura. Pardo Bazán aceleró el pasó escaleras abajo, pero le dio tiempo a escuchar la réplica de su viejo e íntimo enemigo:
-Adiós, chocho viejo
Tristan Bernard acudió a la representación de una comedia suya en un pequeño pueblo francés.
El primer actor se inventó tanto texto que cuando al final de la obra se encontró con el autor, se disculpó diciendo:
-Ha de perdonar si cambié algunas cosas. Es que no he tenido tiempo de aprenderme el papel.
-¿Perdonar? ¡Si me ha encantado!- dijo Bernard –Le ruego me dé por escrito todo lo que ha cambiado. Es que me piden una comedia en París. No tengo ninguna y les daría esta. Es imposible reconocerla.
El Premio Nobel de literatura, John Steinbeck acudió al otorrino aquejado de una sinusitis.
Tras un tiempo de tratamiento el médico le comentó al ver su recuperación:
-Estupendo, ahora usted podrá hablar bien de nuevo.
-Yo no hablo doctor, yo gruño- le espetó el escritor.
-Pues a partir de ahora, podrá usted gruñir mucho mejor, no lo dude.
Ramón de Campoamor recibió en cierta ocasión una invitación para acudir a comer a casa de, el entonces presidente del Gobierno español, Antonio Cánovas del Castillo.
El poeta no podía asistir y para excusarse le envió una nota de disculpa al anfitrión que finalizaba de la siguiente manera:
«Recuerdos a don Antonio, a quienes unos envidian el talento, otros la casa y todos la mujer»
El político y escritor gaditano del siglo XIX, Antonio Alcalá Galiano se encontró con una conocida a la que no veía desde hacía más de veinte años y ésta le espetó:
-Don Antonio, le encuentro muy viejo.
Él la observó y contestó:
-Tampoco usted está más joven. Le ocurre lo que a los que se embarcan por vez primera: que cuando el barco comienza su singladura les parece que es la tierra la que se va de ellos, y que ellos no se mueven.
John Wilmot, 2º Conde de Rochester era conocido por ser un escritor satírico, escéptico y cínico. Sus comentarios irónicos era algo que divertía a los que le rodeaban.
En cierta ocasión dijo:
-Antes de casarme tenía seis teorías sobre cómo educar a los niños. Ahora tengo seis hijos y ninguna teoría.
En una entrevista, en Roma, un periodista trataba de poner en aprietos a Jorge Luis Borges. Como no lo lograba, finalmente probó con algo que le pareció más provocativo:
-¿En su país todavía hay caníbales?
-Ya no, - contestó Borges -nos los comimos a todos.
El escritor Franz Kafka acudió una tarde a visitar a un amigo pero, sin querer, al llegar despertó al padre de éste, que dormía en un diván.
Con los brazos en alto, como para disculparse, atravesó la estancia de puntillas, susurrándole al anciano:
-Perdone, considéreme un sueño.
El escritor noruego Knut Hamsun (Nobel de Literatura en 1920) visitó París por primera vez en 1894.
Al volver a casa, y antes de que empezara a explicar sus aventuras, le preguntaron:
-¿Tuviste algún problema con tu francés?
-No- replicó él -pero los franceses sí.
Anecdotas sobre Escritores
Diez curiosas anécdotas de famosos escritores (1)
27 marzo 2012
Tras varias semanas sin traer ninguna entrada sobre curiosas anécdotas que empecé a publicar hace meses atrás y que estaban protagonizadas por diferentes colectivos de personajes famosos (filósofos, matemáticos, pintores , físicos, monarcas y políticos 1 y 2), hoy le toca el turno al gremio de los escritores.
Espero que sean de vuestro agrado, tal y como lo han sido las anteriores.
Nada más conocerse que le habían concedido el premio Nobel de literatura, un periodista le preguntó a Camilo José Cela:
-¿Le ha sorprendido ganar el premio Nobel de Literatura?
-Muchísimo, sobre todo porque me esperaba el de Física
El polifacético escritor, periodista y activista político de origen húngaro, Arthur Koestler no entendía la necesidad de algunas personas de conocer personalmente a sus ídolos
Cierto día, tras ser saludado fervientemente por un admirador, Koestler comentó:
- Es como si te gusta el foie y ansías saludar personalmente a la oca
Recibió Jacinto Benavente la visita de un conocido suyo, el cual no tenía gran éxito como dramaturgo.
Durante el recorrido por la casa, el invitado quedó asombrado por la amplia biblioteca que poseía el premio Nobel y exclamó:
- ¡Vaya don Jacinto! Con tantos libros ya se pueden escribir buenas comedias
Benavente le respondió agudamente:
-Pues adelante, amigo mío, están a su disposición
Siendo profesor de Filosofía y letras en la Universidad de Buenos Aires, Jorge Luis Borges le pidió a una alumna su opinión sobre la obra de William Shakespeare. Ésta contestó:
-Me aburre
Pero al instante puntualizó:
-Al menos lo que ha escrito hasta ahora
Borges, sin alterarse, le respondió:
- Tal vez Shakespeare todavía no escribió para vos. A lo mejor dentro de cinco años lo hace
En cierta ocasión, Patrick (el hijo de Ernest Hermingway) le dio a su padre un manuscrito y le pidió que se lo corrigiese
Poco después, se lo devolvió, pero Patrick parecía contrariado:
-¡Sólo me has cambiado una palabra!- le recriminó, como quien no hace bien su trabajo
-Si es la palabra correcta es más que suficiente- replicó Hermingway
Cuando el rey Alfonso XIII le otorgó a Miguel de Unamuno la Gran Cruz de Alfonso X Sabio, el escritor comentó:
-Me honra, Majestad, recibir esta cruz que tanto merezco
El monarca le contestó:
-¡Qué curioso! En general, la mayoría de los galardonados aseguran que no se la merecen
A lo que el escritor replicó al Rey:
-Señor, en el caso de los otros, efectivamente no se la merecían
Alejandro Dumas (padre), tras publicar el libro titulado “El vacío doloroso”, fue visitado por un amigo que le dijo:
- Es un título sin sentido. El vacío no puede ser doloroso
-¿Que no? ¡Cómo se ve que nunca os ha dolido la cabeza, amigo mío!
En uno de sus viajes en tren por EEUU, Mark Twain se topó con el revisor y no dio con el billete. Tas una larga espera, con el escritor rebuscando por todos sus bolsillos, el hombre le dijo:
-Ya sé que usted es el autor de “Tom Sawyer”, así que no se moleste, estoy seguro de que ha extraviado el billete
Pero Twain seguía buscando y el revisor insistiendo en que no hacía falta, hasta que le confesó:
-Es que, si no lo encuentro, no sé dónde debo bajarme
Durante una de sus habituales tertulias literarias, Jacinto Benavente decía grandes elogios de Ramón María del Valle-Inclán, del que decía que era uno de los más valiosos escritores que tenía España.
-Pues don Ramón- le interrumpe uno de los contertulios –no opina lo mismo de usted
Benavente replicó inmediatamente con su característica agudeza verbal:
-A lo mejor estamos equivocados los dos
Arthur Miller se encontraba sentado en un bar tomando una copa, cuando fue abordado por un hombre elegantemente vestido que le preguntó:
-¿No eres tú Arthur Miller?
-Sí, lo soy ¿por qué?
-¿No te acuerdas de mí?
-Tu cara me resulta familiar, pero…
-Soy tu viejo amigo Sam. Estudiamos juntos en secundaria…
-Me temo que…
-La vida me ha ido bien. Poseo unos grandes almacenes ¿A qué te has dedicado tú?
-Bueno, yo….a escribir
-¿Y qué escribes?
-Obras de teatro, sobre todo
-¿Alguna vez te han producido alguna?
-Sí, alguna
-Dime el título, a ver si la conozco
-Bueno… ¿tal vez has oído hablar de “Muerte de un viajante”?
El hombre quedó perplejo con la boca abierta. Su rostro palideció y quedó por un momento si habla. Un rato después preguntó:
-¿No serás tú el Arthur Miller escritor?
domingo, 26 de agosto de 2012
Cada Gota de tu vida de YOLANDA SAENZ de TEJADA
La poetisa Yolanda Sáenz de Tejada se pasa a la novela con esta obra de tintes eróticos en la que pretende demostrar al lector que es imposible adivinar el lugar al que sus "pensamientos y acciones pueden llevarlo", señala la autora en una entrevista con Efe.
La categoría "porno para mamás" es el último invento en literatura femenina y se refiere a obras subidas de tono dirigidas a lectoras entre los 35 y los 45 años, un grupo de la población que se "desnuda más a la hora de hablar de sexo", asegura Saenz de Tejada, a quien le encanta la etiqueta.
"Cada gota de tu vida" (Alienta) tiene un aire a "Sexo a Nueva York" aunque está ubicado en Sevilla, donde Alicia, Carmen, Marta y Lavinia trabajan para una gran empresa de trabajo temporal en distintos cargos de responsabilidad.
Cada primer jueves de mes quedan para contarse su vida mientras cenan y se van de copas. Una de estas citas, Carmen decide proponer a sus amigas un juego sexual en el que tengan la posibilidad de poner a prueba su "yo oculto" y experimenten los límites de su cotidianeidad.
Sáenz de Tejada explica que utilizó esta fórmula para hablar de sexo pero de un modo "divertido" y con "sofisticación", teniendo además la posibilidad de hablar de las emociones de cada personaje.
"Cada gota de tu vida" es un libro en el que las mujeres encontrarán una lección para ver su día a día de otro modo, según su autora, quien no descarta como lector a los hombres, ya que atisbarán al género femenino "desde dentro".
Así, Sáenz de Tejada no quería "hablar de mujeres ideales" sino de "mujeres reales" con vidas que no son perfectas y que tienen problemas, y que pueden encontrar en el erotismo una herramienta para que su vida tenga "mucha más libertad".
La novela tardó tres años en gestarse, y combina prosa con poesía e ilustraciones: un formato ideal para tejer los pasajes inspirados en la sensualidad y el sexo con la descripción de las emociones de los personajes, señala.
A través de esta fórmula, ha tratado de huir de la frivolidad y aborda cada escena de sexo de una manera natural y "sin recovecos": "Trabajar el erotismo de una forma elegante es muy difícil pero muy hermoso".
sábado, 25 de agosto de 2012
Gabriela Michelena: Corazón roto los libros que hermanan
Mujeres Malqueridas de Mariela Michelena
“Sólo cuando una mujer ha podido determinar qué papel ha desempeñado ella misma en su sufrimiento, en esa desgraciada historia, entonces podrá restituir su propia identidad, su valía y su razón de ser, más allá de la relación que mantenga con un hombre. Sólo entonces será capaz de relacionarse conmigo misma y con los demás, de una manera menos destructiva y más provechosa. Si lo consigue, habrá deshecho la rueda de la repetición, y su próxima historia de amor, su propia historia de amor, será otra.”Mujeres Malqueridas de Mariela Michelena
Éste es uno de los párrafos finales de Mujeres Malqueridas, un libro de autoayuda escrito por la psicoanalista Mariela Michelena de la cual, para mi desgracia, poca más información he podido encontrar en la red. Como podéis comprobar se trata de una lectura orientada principalmente a un público femenino, siendo la vivencia de los sentimientos y del amor, pero sobre todo del desamor, el hilo conductor del libro, Mariela extrae conclusiones generales acerca del enamoramiento, de la vida en pareja, del modo de vivir el amor que las mujeres tienen, usando como sustento las confesiones que algunas de sus pacientes le han podido hacer en la consulta durante semanas y semanas de visitas. Lo interesante no es la vivencia de cada personaje nombrado, sino que en cada una de esos pasajes podemos encontrar sensaciones siempre familiares aún incluso aunque no hayamos vivido en primera persona una situación idéntica.
Corazón roto de gualizoe en Flickr
Como habéis podido suponer, no es un libro que haya pretendido leer intencionadamente, pero una noche de domingo cayó en mis manos como compañero de viaje en el metro, y me acabó enganchando. A pesar de que el destinatario del libro siempre es una mujer, y una mujer malquerida concretamente, una mujer que ha sufrido por amor, los hombres también podemos vernos reflejados, aunque en el lugar opuesto porque al final, es cierto que también se está hablando de nosotros, causantes y culpables de ese sufrimiento.
No siempre, cuando una mujer acaba sufriendo por un amor malentendido o por una auténtica trampa que un hombre le haya podido jugar, nuestros comportamientos son despreciables. En ocasiones es simplemente que lo que ellas quieren de nosotros, las aspiraciones de nuestra pareja pueden ser superiores, inferiores o simplemente distintas a lo que nosotros damos por bueno, a lo que a nosotros, en un momento determinado, el corazón nos pide ofrecer. No existe una fórmula mágica, y aunque hay ciertos patrones que son similares, por la propia condición de la mujer, es cierto que cada persona vive el amor de manera diferente.
La clave está en vivir cada momento de manera auténtica y disfrutando de todo aquello bueno que un encuentro te puede brindar, sin poner ni un sólo límite, ajeno a uno mismo, a los sentimientos que puedan brotar de lo más hondo. pero también ser sensato y poder conseguir evitar que la vivencia de ese amor te haga desprenderte pedazos de tu vida e hipotecarlos en un sentimiento.
martes, 14 de agosto de 2012
Juan Manzanera La busqueda de la FELICIDAD
Felicidad callada
Un viejo amigo me habla de Manzanera, al que considera un bodisatva", es decir, un maestro de la compasión. La verdad es que transmite serenidad y alegría. Ya no es monje budista. Ser monje budista fue un episodio de su aprendizaje que no se detiene. Me insiste en que la meditación no se aprende en libros: es una práctica, un modo de ejercitar la mente en la atención y la lucidez. Me asegura que las experiencias y preguntas en talleres de meditación le han enseñado más que sus años de monacato. Y que el objetivo de la meditación es claro: ¡es posible sufrir menos y con más serenidad! Lo cuenta en Meditación, la felicidad callada (Dharma).
Desde cuándo medita?
Desde que tenía 22 años, hace ya 32 años.
¿Cuántas veces al día?
Al levantarme, por la tarde, antes de acostarme.
¿Y para qué sirve?
Para sentir dentro de mí un fondo en el que me siento seguro.
¿Seguro ante qué?
Ante el miedo, el enemigo de la felicidad.
¿Miedo a qué?
A no cumplimentar deseos, a estar solo, a ser rechazado... A no existir.
Es verdad: eso da miedo.
¡Y por eso inventamos religiones, ideologías, hermandades y clubs de fútbol!
¿Para sentirnos arropados?
Sí. Pero meditar enseña que no hay de qué tener miedo: descubres que en tu fondo esencial ¡todo está en paz, todo!
Qué estupendo sentirse así, ¿no?
Es la felicidad callada. No depende de comprar o tener cosas. La llevas dentro. Y la meditación te ayuda a recordarla.
Desde que tenía 22 años, hace ya 32 años.
¿Cuántas veces al día?
Al levantarme, por la tarde, antes de acostarme.
¿Y para qué sirve?
Para sentir dentro de mí un fondo en el que me siento seguro.
¿Seguro ante qué?
Ante el miedo, el enemigo de la felicidad.
¿Miedo a qué?
A no cumplimentar deseos, a estar solo, a ser rechazado... A no existir.
Es verdad: eso da miedo.
¡Y por eso inventamos religiones, ideologías, hermandades y clubs de fútbol!
¿Para sentirnos arropados?
Sí. Pero meditar enseña que no hay de qué tener miedo: descubres que en tu fondo esencial ¡todo está en paz, todo!
Qué estupendo sentirse así, ¿no?
Es la felicidad callada. No depende de comprar o tener cosas. La llevas dentro. Y la meditación te ayuda a recordarla.
¿Es la meditación una tecnología de la felicidad, pues?
Sí: te ayuda a ser lo que eres en tu fondo. Se conoce desde antes del budismo, hace miles de años. ¡Y la ciencia ratifica que funciona!
¿Cómo opera este método?
Enseñándote a focalizar la atención.
¿Focalizarla en qué?
En vez de hacerlo en lo que nos provoca sufrimiento, ansiedad o depresión, se trata de focalizar la atención en lo que proporciona serenidad, satisfacción y plenitud.
¿Es fácil?
Si perseveras, en menos de un año notarás los efectos benéficos.
¿Me garantiza felicidad?
Si padeces una depresión... aprenderás a no identificarte con tu depresión.
¿Cuál es la clave de la felicidad?
Dan la pista los estudios de la psicóloga Laura King: "Lee menos libros de autoayuda y ayuda más a otros". ¡Es la clave!
¿Por qué?
¡Es el modo de salir de uno mismo! Estar demasiado atento a tu ego, pendiente de uno mismo... ¡es un atajo a la infelicidad!
¿Cómo llegó usted a la meditación?
Aprobé todas las asignaturas de primero de Ingeniería, algo muy difícil, pero en segundo curso me sobrevino una crisis galopante.
¿Qué pasó?
Un amigo que terminaba la carrera... cayó en depresión e intentó suicidarse. Me pregunté: "¿Para qué todo este esfuerzo?"
¿Encontró respuesta?
No. Me colgué una mochila y me lancé al camino por Europa, recogiendo fruta... Al cabo de año y pico así, decidí irme a India.
¿Qué buscaba allí?
Llevaba dos años moviéndome, buscando un sentido a todo. Y al llegar a un monasterio cerca de Katmandú, me detuve. Sentí que allí podía encontrar un sentido.
¿En qué se basó?
En la serenidad del lama Yeshe y el lama Zopa. Me enseñaron a meditar. Volví a España y viví en la única comunidad budista que había. Les traje al primer lama... y luego me ordené monje budista en India.
¿Conoció al Dalái Lama?
Sí. Su sola presencia es transformadora.
¿En qué se parecen el monje cristiano y el budista?
En la austeridad, en el celibato, en el estudio, en la oración. Y el monje budista indaga acerca de qué es la realidad, y medita.
¿Y qué le aportó ser monje budista?
Ahondar en el conocimiento de mi esencia.
¿Cómo se alcanza eso?
¿Qué hay en ti que siempre está?
La vida.
¡Muy bien! Esa es la experiencia perenne. Siempre está. Puedes decirte: "Soy la vida".
¿Yo no soy yo?
¿Qué es yo? Trasciéndelo: está la vida.
¿Ha vencido el miedo a la muerte?
Es el cuerpo el que tiene miedo a morir: sentiré miedo si me identifico con mi cuerpo. Pero no si siento que morir es volver a casa.
¿Le ayudó el lama Yeshe?
Mucho. Cuando murió, se reencarnó en el pequeño lama Osel Hita.
Aquel niño de la Alpujarra granadina.
Entre una serie de campanas, ¡reconoció la del lama Yeshe! Fui su preceptor en India.
¿Qué edad tenía el niño?
Unos seis años. Era muy normal, juguetón... Yo le hacía estudiar, disciplinarse...
¿Qué ha sido de Osel?
De adulto lo dejó todo, estudió cine, vive en España y hace años que no nos vemos...
¿Y qué hizo usted?
Siendo niño, el lama Osel me preguntó un buen día algo que me descolocó, que me cambio mi paradigma de monje...
¿Qué le preguntó?
"Tú, Juan, ¿cuánto me quieres?"
¿Y?
¡No supe contestarle, nunca nadie me había preguntado eso en toda mi vida de monje! Dos años después, colgué los hábitos.
¿Y eso?
Sentí que me había estancado.
¿Y qué hace ahora?
Imparto talleres de meditación en España.
¿Cuál es la enseñanza primordial?
Que la felicidad es un estado mental. Y que vale la pena cultivarlo..., sin abdicar de una gratificante vida laboral, social, material... Explico que se trata de "darse cuenta".
¿Darse cuenta de qué?
Sin el "de qué": ¡darse cuenta! Sólo ser consciente del instante presente. De la vida.
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Vargas LLOSA y los Intelectuales
El último libro del nobel Mario Vargas Llosa -La civilización del espectáculo (Alfaguara)- ha realimentado un viejo debate sobre la banalización de las sociedades. Vargas cree que el entretenimiento -inmediato y efímero- ha reemplazo o desplazado a la cultura -con vocación inmortal- y al tiempo, el papel del intelectual, oráculo de los tiempos, declina, desvanecido en un tumulto de estímulos y en una barahúnda de expertos y analistas reales y pretendidos.
Lo del tumulto y la barahúnda es incontestable, aunque es discutible que hubiera habido alguna vez una época donde los intelectuales tuvieran una influencia real en la población general, más allá de elitistas círculos académicos, políticos o culturales. Después de todo, la expansión de la alfabetización es, en términos históricos y estadísticos, una absoluta novedad. Sin embargo, lo cierto es que en términos de celebridad e ingresos, nunca el trabajo intelectual estuvo más reconocido y menudean los pensadores que son reclamados de aquí y de allá, cuyas conferencias se abarrotan, cuyos libros se traducen a decenas de idiomas y que no temen desencuadernarse por desempolvar sus archiperres intelectuales para pensar lo inmediato.
La nómina es tan vasta que cualquier pretensión de exhaustividad o de representatividad de los convocados sería una ingenuidad y forzosamente discutible, pero lo cierto es que es justo decir que en muchos casos hablamos de auténticas vedettes del pensamiento, celebridades mundiales reclamadas por doquier.
El trabajo del intelectual contemporáneo, no obstante, se ve comprometido por su necesidad de ser profundo y riguroso y su deber de estar presente en lo inmediato. Ese dilema lo padecen en España filósofos como Manuel Castells, Fernando Savater o Daniel Innerarity, que compatibilizan su habitual presencia en los medios con sus ensayos más académicos y conferencias.
Porque es tal el ruido y la proliferación de tesis que algunos tienen que dedicar su esfuerzo a delimitar las reglas del juego intelectual, separando la superchería de la ciencia, algo que diríase superado hace más de dos siglos. Es el caso de Richard Dawkins, autor de El gen egoísta, y que ahora se emplea a fondo en combatir el auge del mito creacionista que algunos sectores pretenden imponer a los escolares como alternativa a la ciencia evolutiva.
Es un buen principio, establecer unas reglas del juego claras. Sin embargo, una de las más evidentes ambiciones de los intelectuales, y más en concreto de los filósofos, siempre ha sido ofrecer un modelo omnicomprensivo de interpretación del mundo. Quizá el más exitoso en los últimos años haya sido el polaco Zygmunt Baumann, quien en su ensayo de 1999 Modernidad líquida dio con una sagaz metáfora para describir el mundo contemporáneo. Quizá el mayor reproche que puede hacérsele sea que, enamorado de su bella metáfora, su pensamiento sea hoy rehén de ella: Amor líquido, Tiempos líquidos o Miedo líquido son otros de sus títulos traducidos al castellano y fedatarios de su extrema fidelidad a sí mismo.
Un caso en cierto sentido similar al de Baumann es el del alemán Peter Sloterdijk quien disparó su prestigio como filósofo a partir de su trilogía esferológica, formada, de lo micro a lo macro, por burbujas, globos y espumas, una obra que propone otra audaz metáfora para interpretar la complejidad estableciendo las distintas atmósferas o esferas en las que se desarrolla la vida humana.
Claro, no todos los intelectuales tienen la aspiración de proponer un modelo de interpretación global, lo que no significa que su influencia y seguimiento se reduzca. El lingüista canadiense Steven Pinker, por ejemplo, doctorado en Harvard y exdirector del centro de neurociencia del prestigioso MIT -autor, entre otros de La tabla rasa y Cómo funciona la mente-, ha preconizado teorías evolutivas sobre la mente y el lenguaje a la vez que se ha preocupado por enterrar mitos de gran éxito pero anticientíficos como el de la inmanencia de la violencia humana -ha aportado datos sobre cómo la violencia ha declinado siglo tras siglo y ha propuesto algunas teorías interesantes sobre el predicamento el argumento contrario-. Combinar la lectura de su trabajo con el de la reciente premio Príncipe de Asturias Martha Nussbaum puede aportar luz sobre la ética del presente.
En otros casos, el ensayista no persigue tanto proporcionar modelos de interpretación como modelar conductas, como es el caso de la escritora canadiense Naomi Klein, heroína de los movimientos antiglobalización gracias a su sonado ensayo del 2001 No logo, sobre el poder de las marcas. La provocación, además de una forma de notoriedad es un acicate para desencadenar debates deseables. Quizá por eso, justo cuando la biología recobraba protagonismo al analizar la influencia de factores objetivos -medio ambiente, predeterminación genética, herencia evolutiva...- en los comportamientos humanos, aun los más íntimos (¿Por qué es divertido el sexo? de Jared Diamond, por ejemplo), la filósofa Judith Butler desarrollaba toda una teoría sobre el género e incluso la orientación sexual como meros constructos sociales.
De hecho, esta contradicción ilustra una de las más estimulantes guerras abiertas del pensamiento contemporáneo, y en la que el papel del intelectual clásico, de formación humanista, al que aludía el lamento de Vargas Llosa, efectivamente parece declinar: los avances científicos hacen que cada vez se vea más reducido el campo para la especulación ética y filosófica, conforme la ciencia -singularmente, la neurociencia- va arrojando luz sobre espacios de penumbra hasta ahora vedados: los comportamientos humanos. Como antaño ocurriera con la astrología, acorralada por la astronomía, filósofos y sociólogos se las tienen que ver con estudios como los del británico Adrian Raine, que afirman que hay una predeterminación genética del mal. Juan Cueto, cuyos proféticos textos ya hablaban del hombre digital en los ochenta, fue un firme defensor de la llamada tercera cultura -que aúna ciencia y letras-, pero en la práctica esa deseada fusión ha sido desplazada por el creciente declive de lo literario frente a lo científico. La biología amenaza con destruir a la filosofía. Quizá de eso habla el Nobel. O tal vez sea el suyo un justificado temor ante una sociedad frívola, un mundo bobo y risueño, como si la pesadilla del venerable Jorge de Burgos se hubiera hecho real y la risa floja campara a sus anchas: "La risa sacude el cuerpo, deforma los rasgos de la cara, hace que el hombre parezca un mono".
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Lo del tumulto y la barahúnda es incontestable, aunque es discutible que hubiera habido alguna vez una época donde los intelectuales tuvieran una influencia real en la población general, más allá de elitistas círculos académicos, políticos o culturales. Después de todo, la expansión de la alfabetización es, en términos históricos y estadísticos, una absoluta novedad. Sin embargo, lo cierto es que en términos de celebridad e ingresos, nunca el trabajo intelectual estuvo más reconocido y menudean los pensadores que son reclamados de aquí y de allá, cuyas conferencias se abarrotan, cuyos libros se traducen a decenas de idiomas y que no temen desencuadernarse por desempolvar sus archiperres intelectuales para pensar lo inmediato.
La nómina es tan vasta que cualquier pretensión de exhaustividad o de representatividad de los convocados sería una ingenuidad y forzosamente discutible, pero lo cierto es que es justo decir que en muchos casos hablamos de auténticas vedettes del pensamiento, celebridades mundiales reclamadas por doquier.
El trabajo del intelectual contemporáneo, no obstante, se ve comprometido por su necesidad de ser profundo y riguroso y su deber de estar presente en lo inmediato. Ese dilema lo padecen en España filósofos como Manuel Castells, Fernando Savater o Daniel Innerarity, que compatibilizan su habitual presencia en los medios con sus ensayos más académicos y conferencias.
Porque es tal el ruido y la proliferación de tesis que algunos tienen que dedicar su esfuerzo a delimitar las reglas del juego intelectual, separando la superchería de la ciencia, algo que diríase superado hace más de dos siglos. Es el caso de Richard Dawkins, autor de El gen egoísta, y que ahora se emplea a fondo en combatir el auge del mito creacionista que algunos sectores pretenden imponer a los escolares como alternativa a la ciencia evolutiva.
Es un buen principio, establecer unas reglas del juego claras. Sin embargo, una de las más evidentes ambiciones de los intelectuales, y más en concreto de los filósofos, siempre ha sido ofrecer un modelo omnicomprensivo de interpretación del mundo. Quizá el más exitoso en los últimos años haya sido el polaco Zygmunt Baumann, quien en su ensayo de 1999 Modernidad líquida dio con una sagaz metáfora para describir el mundo contemporáneo. Quizá el mayor reproche que puede hacérsele sea que, enamorado de su bella metáfora, su pensamiento sea hoy rehén de ella: Amor líquido, Tiempos líquidos o Miedo líquido son otros de sus títulos traducidos al castellano y fedatarios de su extrema fidelidad a sí mismo.
Un caso en cierto sentido similar al de Baumann es el del alemán Peter Sloterdijk quien disparó su prestigio como filósofo a partir de su trilogía esferológica, formada, de lo micro a lo macro, por burbujas, globos y espumas, una obra que propone otra audaz metáfora para interpretar la complejidad estableciendo las distintas atmósferas o esferas en las que se desarrolla la vida humana.
Claro, no todos los intelectuales tienen la aspiración de proponer un modelo de interpretación global, lo que no significa que su influencia y seguimiento se reduzca. El lingüista canadiense Steven Pinker, por ejemplo, doctorado en Harvard y exdirector del centro de neurociencia del prestigioso MIT -autor, entre otros de La tabla rasa y Cómo funciona la mente-, ha preconizado teorías evolutivas sobre la mente y el lenguaje a la vez que se ha preocupado por enterrar mitos de gran éxito pero anticientíficos como el de la inmanencia de la violencia humana -ha aportado datos sobre cómo la violencia ha declinado siglo tras siglo y ha propuesto algunas teorías interesantes sobre el predicamento el argumento contrario-. Combinar la lectura de su trabajo con el de la reciente premio Príncipe de Asturias Martha Nussbaum puede aportar luz sobre la ética del presente.
En otros casos, el ensayista no persigue tanto proporcionar modelos de interpretación como modelar conductas, como es el caso de la escritora canadiense Naomi Klein, heroína de los movimientos antiglobalización gracias a su sonado ensayo del 2001 No logo, sobre el poder de las marcas. La provocación, además de una forma de notoriedad es un acicate para desencadenar debates deseables. Quizá por eso, justo cuando la biología recobraba protagonismo al analizar la influencia de factores objetivos -medio ambiente, predeterminación genética, herencia evolutiva...- en los comportamientos humanos, aun los más íntimos (¿Por qué es divertido el sexo? de Jared Diamond, por ejemplo), la filósofa Judith Butler desarrollaba toda una teoría sobre el género e incluso la orientación sexual como meros constructos sociales.
De hecho, esta contradicción ilustra una de las más estimulantes guerras abiertas del pensamiento contemporáneo, y en la que el papel del intelectual clásico, de formación humanista, al que aludía el lamento de Vargas Llosa, efectivamente parece declinar: los avances científicos hacen que cada vez se vea más reducido el campo para la especulación ética y filosófica, conforme la ciencia -singularmente, la neurociencia- va arrojando luz sobre espacios de penumbra hasta ahora vedados: los comportamientos humanos. Como antaño ocurriera con la astrología, acorralada por la astronomía, filósofos y sociólogos se las tienen que ver con estudios como los del británico Adrian Raine, que afirman que hay una predeterminación genética del mal. Juan Cueto, cuyos proféticos textos ya hablaban del hombre digital en los ochenta, fue un firme defensor de la llamada tercera cultura -que aúna ciencia y letras-, pero en la práctica esa deseada fusión ha sido desplazada por el creciente declive de lo literario frente a lo científico. La biología amenaza con destruir a la filosofía. Quizá de eso habla el Nobel. O tal vez sea el suyo un justificado temor ante una sociedad frívola, un mundo bobo y risueño, como si la pesadilla del venerable Jorge de Burgos se hubiera hecho real y la risa floja campara a sus anchas: "La risa sacude el cuerpo, deforma los rasgos de la cara, hace que el hombre parezca un mono".
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lunes, 13 de agosto de 2012
Mil Bosques y una Bellota: Lo Mejor para cada Autor
Preguntarle a un autor veterano cuál es el mejor pasaje de su obra, el que considera más representativo de sus ambiciones literarias y en el que ha alcanzado la cota más alta de talento e inspiración, es, desde luego, ponerle un aprieto. Los escritores suelen ser reservados a la hora de mostrar sus cartas. Por lo general, hablan de su último libro como el más logrado o del que más satisfechos han quedado. Saber, por testimonio propio, dónde está el meollo de su escritura resulta así especialmente revelador. "Que elijan el pasaje que en su opinión autónoma representa aspectos esenciales de la producción íntegra de toda su vida, nos permite una intimidad que no podría proporcionar nadie más: ni críticos, ni editores, ni estudiosos". Así lo explica la editora Valerie Miles, actual directora de la editorial Duomo, tras ostentar diversos cargos de responsabilidad en los tres grandes grupos editoriales de nuestro país (Ramdon House Mondadori, Planeta y Santillana). "Con esa mirada vemos al escritor en su estudio, en su biblioteca, frente al acto de creación sin mediadores -en el silencio frente a la página- y creo que es una visión privilegiada para los lectores curiosos".
Ella ha sido la que ha convencido a una pléyade de 28 autores en castellano para que le indicasen las que ellos creen que son sus páginas de mayor altura. Luego ha volcado todas esas confidencias en el libro Mil bosques en una bellota. El título lo toma de una frase de Ralph Waldo Emerson: "La creación de mil bosques está en una bellota", que remite a esa idea de núcleo concentrado en el que se puede rastrear la inmensidad del universo creativo de cada autor. Y la idea la tuvo en una biblioteca de Carolina del Norte, donde encontró una antología similar, publicada en 1942 y circunscrita a literatura norteamericana. Pensó que sería conveniente hacer lo mismo pero en el ámbito hispánico: "Cada vez que perdíamos a un autor en español me daba pena no haber podido preguntarle. Desde Torrente Ballester, Cabrera Infante y últimamente Daniel Sada".
En su antología están figuras de la talla de Vargas Llosa, Muñoz Molina, Vila-Matas, Marsé, Juan Goytisolo, Ramiro Pinilla, Javier Marías, Rafael Sánchez Ferlosio... Incluso Carlos Fuentes, al que, por suerte, persuadió antes de que muriera hace apenas tres meses. La elección de Fuentes resulta llamativa. A la hora de poner el foco en la que a su juicio es su principal aportación a la historia de la literatura reparó en Terra nostra, su novela más experimental, donde se permitió mayores licencias a la hora de escribirla. El autor mexicano explica así su decisión: "He escogido estos fragmentos de porque tienen la mala costumbre de resumir mi idea de la narración".
No es raro encontrar a autores que se hayan decantado por libros suyos que no son los que los han encumbrado, o los que más popularidad les han brindado. Vila-Matas, por ejemplo, escogió Porque ella no lo pidió porque, dice, ahí se encuentra el germen del juego de espejos entre realidad y ficción clásico en su narrativa. Y Vargas Llosa apuntó su dedo a las páginas de La fiesta del chivo y El paraíso en la otra esquina. "Sí, la verdad es que sorprende", reconoce Miles. "Pero cuando lo razonan se termina entendiendo porqué. Los lectores, expertos o profesionales, no sabemos cuánto les ha costado un pasaje u otro. Muchas veces el genio reside precisamente en que lo difícil parezca fácil, natural. No conocemos la lucha creativa que han sostenido para plasmar una idea o para recrear una escena o escribir un diálogo. Con qué páginas han logrado su objetivo secreto".
El volumen ideado por Valerie Miles incluye, además del fragmento elegido por cada autor ("la bellota") y la motivación que ofrecen a sus respectivas decisiones, otras dos secciones: por un lado, En conversación con los difuntos, donde los escritores repasan sus influencias más determinantes a la hora de configurar su credo literario (en el caso de Carlos Fuentes, sus propias abuelas), y Coda, donde responden a una pregunta planteada en relación al fragmento seleccionado.
En total, Mil bosques en una bellota es una antología, de más de 700 páginas, que, no obstante, no tiene ninguna vocación de canon: "He querido ofrecer un documento literario-histórico. Es decir, he preguntado a autores de las generaciones mayores porque sus respuestas podrían ser permanentes. Si hubiese preguntado a autores más jóvenes, es posible que no hayan escrito todavía sus mejores páginas y la antología no tendría vigencia. Es absurdo incluir sólo 28 autores de todo el orbe español y pensar que eso es un canon. No, es más bien un desafío que yo misma me puse: leer al estilo de Virginia Woolf, sin prejuicios".
domingo, 12 de agosto de 2012
lunes, 6 de agosto de 2012
Gabriel García Marquez su Biografia
Gabriel José de la Concordia García Márquez es un novelista colombiano, escritor de cuentos, guionista y periodista. Nacido en la Región Caribe, en el municipio de Aracataca (Magdalena) Colombia, el 6 de marzo de 1927[. Es conocido familiarmente como "Gabo", En 1958, El nombre Gabriel García Márquez es un sinónimo con su obra más conocida Cien años de soledad. Ésta es su novela más reconocida internacionalmente: Traducida a treinta y cinco idiomas y se han vendido treinta millones de copias. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1982, "por sus novelas e historias cortas, de su participación política destaca su amistad con el líder Cubano Fidel Castro,
Biografía
Hijo de Gabriel Eligio García y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán, Gabriel García Márquez Su abuelo, el coronel Nicolás Márquez, fue también un excelente narrador, y se dice que tuvo más de dieciséis hijos. Su abuela fue Tranquilina Iguarán Cotes, y fue de tanta influencia en García Márquez . y en su educación. , Él disfrutó de la original forma de contar historias de su abuela, cuán fantásticos o improbables fueran sus relatos, siempre los refería como si fueran una verdad irrefutable. Se trata de un estilo que, unos treinta años más tarde, su nieto usaría en Cien años de soledad, su novela más popular. Cuando sus padres se enamoraron, lo cual sucedió el 11 de junio de 1926 en Santa Marta. La historia y tragicomedia de ese cortejo inspiraría más tarde a su hijo la novela El amor en los tiempos del cólera.[ Internado en Barranquilla, Allí adquirió reputación de chico tímido que escribía poemas humorísticos y dibujaba tiras humorísticas. Serio y poco dado a las actividades atléticas, fue apodado "el viejo" por sus compañeros de clase.[ Cursó secundaria en el colegio jesuita, hoy Instituto San José 1940. Publicó sus primeros poemas en la revista escolar Juventud. Después de su graduación en 1947, se fue a Bogotá a estudiar derecho en la Universidad Nacional de..
Biografía
Hijo de Gabriel Eligio García y de Luisa Santiaga Márquez Iguarán, Gabriel García Márquez Su abuelo, el coronel Nicolás Márquez, fue también un excelente narrador, y se dice que tuvo más de dieciséis hijos. Su abuela fue Tranquilina Iguarán Cotes, y fue de tanta influencia en García Márquez . y en su educación. , Él disfrutó de la original forma de contar historias de su abuela, cuán fantásticos o improbables fueran sus relatos, siempre los refería como si fueran una verdad irrefutable. Se trata de un estilo que, unos treinta años más tarde, su nieto usaría en Cien años de soledad, su novela más popular. Cuando sus padres se enamoraron, lo cual sucedió el 11 de junio de 1926 en Santa Marta. La historia y tragicomedia de ese cortejo inspiraría más tarde a su hijo la novela El amor en los tiempos del cólera.[ Internado en Barranquilla, Allí adquirió reputación de chico tímido que escribía poemas humorísticos y dibujaba tiras humorísticas. Serio y poco dado a las actividades atléticas, fue apodado "el viejo" por sus compañeros de clase.[ Cursó secundaria en el colegio jesuita, hoy Instituto San José 1940. Publicó sus primeros poemas en la revista escolar Juventud. Después de su graduación en 1947, se fue a Bogotá a estudiar derecho en la Universidad Nacional de..
domingo, 5 de agosto de 2012
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