domingo, 26 de febrero de 2012

Los Porteros de la LEY: Los que no dejan que pase

No hay nada tan kafkiano en El proceso de Kafka como la historia que le cuenta a Josef K. un sacerdote que se presenta como «capellán de la prisión» en la oscuridad de la catedral vacía. No en vano Orson Welles extrajo ese «relato dentro del relato» del final del libro y lo convirtió en una especie de preámbulo onírico a su película. Las palabras del narrador aún resuenan en mis oídos como trasfondo de una solemne puerta abierta hacia la luz:

«Ante la ley hay un portero. A este portero se le acerca un hombre del campo y le pide que le deje entrar en la ley. Pero el portero le dice que en ese momento no puede permitirle la entrada. El hombre reflexiona y pregunta entonces si podrá entrar más tarde. 'Es posible', dice el portero, 'pero ahora no'. Como la puerta de la ley está abierta igual que siempre y el portero se echa a un lado, el hombre se asoma para ver en su interior».

Es sólo el comienzo. El peticionario cree que la suya es una causa justa y que «la ley debe ser accesible siempre y a cualquiera». Pero como el portero con «su gran abrigo de piel, su gran nariz puntiaguda y su barba de tártaro larga, rala y negra» le impone mucho, decide sentarse en un taburete junto a la puerta de la ley a esperar que cambie el viento. Todo es en vano. «Allí permanece sentado días y años». Lo intenta por todas las vías, incluso entregando cosas, tal vez dinero, al portero que recibe sus ofrendas de forma displicente: «Sólo lo acepto para que no te creas que te has dejado pasar algo por alto». Pero la entrada continúa infranqueable.

Aporto estos antecedentes literarios para que los amigos y familiares de la juez Belén Sánchez Hernández, titular del Juzgado de Instrucción número 39 de Madrid, que acaba de rechazar la admisión a trámite de la querella por falso testimonio de Jamal Zougam contra las dos rumanas que declararon haberle visto en uno de los trenes del 11-M, entiendan por qué a Su Señoría está creciéndole el apéndice nasal y en sus mejillas empieza a aparecer mucho más que pelusilla.

En auto de 19 de enero, la juez Sánchez Hernández contestó a la demanda del condenado a 42.917 años de prisión con ese primer «es posible» del portero de la ley o más concretamente con la apreciación de que los hechos denunciados «presentan características que hacen presumir la posible existencia de delitos». Sin embargo, un mes después le ha dado con las puertas del «pero ahora no» en las narices.

¿Con qué argumentos? Con dos que producen vergüenza ajena a cualquier ciudadano con un sentido elemental de la lógica. Por un lado, el de que la descripción de los hechos no incorpora el elemento subjetivo del «dolo» -o sea la voluntad de mentir por uno u otro motivo- que requiere el tipo penal del falso testimonio.

Esto es directamente falaz, pues la querella, basada en las revelaciones de EL MUNDO, detalla cómo la testigo protegida J-70 fue rechazada como falsa víctima por el tribunal de evaluación del Ministerio de Interior 15 días antes de que se le iluminara la memoria y recordara -al cabo de un año del atentado- haber visto a Zougam en un vagón; y cómo tanto ella como la camaleónica C-65 -que tanto iba con una amiga como con otra en aquel tren- obtuvieron papeles, dinero y trabajo como consecuencia de su crucial apoyo a la decisión policial de endosarle los 191 asesinatos al único detenido al que podían relacionar con lo ocurrido, vía mochila de Vallecas. Si esto no es una base para abrir un procedimiento, iniciar una investigación y tomar declaración a las dos rumanas para someterlas por primera vez con conocimiento de causa al principio de contradicción, que venga Dios y lo vea.

El segundo argumento de la juez aún es más patético pues alega que no le corresponde a un juzgado de instrucción «contradecir o impugnar la valoración efectuada por el tribunal -del 11-M- de las declaraciones prestadas por los testigos protegidos en la causa». Si fuera así no existiría el artículo 458 del Código Penal que tipifica el falso testimonio y habría por lo tanto un motivo menos para pagarle a ella el sueldo como funcionaria.

Tamaña estolidez resulta en este caso doblemente hiriente a la inteligencia y a la moralidad en la medida en que, tal y como apunta el susodicho 458, la demostración del perjurio es la única vía que podría llevar a un juicio de revisión de la condena de Zougam; y en la medida en que su defensa desconocía en el momento del juicio oral todas estas circunstancias sobre las testigos protegidas que EL MUNDO ha podido averiguar al cabo de años de laboriosa investigación. ¿Alguien duda de que al menos la credibilidad de J-70 se habría desmoronado con estrépito si un letrado hubiera exhibido un expediente en el que las propias autoridades acababan de darla por falsaria?

Son tan ridículos e inanes los dos motivos de inadmisión que parece lógico que la decisión sea revocada a nada que el recurso recaiga sobre una sala normal de la Audiencia Provincial. Pero, claro, la instrucción volvería entonces a la juez Sánchez y, vista su disposición, muy poco podría esperarse de ella. Sobre todo por un detalle que sugiere una especial malevolencia, un cierto sadismo hacia la familia del querellante. Me refiero a su insólito requerimiento de fianza -nada menos que 3.000 euros- incluido en aquel auto de 19 de enero en el que abrió diligencias previas.

La madre de Zougam, cofirmante de la querella, tuvo que pedir un crédito al banco; pero al propio reo, sometido desde hace ocho años a un implacable régimen de confinamiento solitario, se le saltaron las lágrimas cuando interpretó, como nosotros mismos también lo hicimos, que aquella inusual demanda económica sólo podía anticipar la admisión de la querella. Nadie estaba en condiciones de imaginar que, visto lo visto, la juez sólo la pidió «para que no creas que te has dejado pasar algo por alto».

Sí, ya sé, la Justicia no es una ciencia exacta; unas veces se gana y otras se pierde; los jueces o los jurados, como los árbitros, aciertan y se equivocan. Me he hecho tantas veces esas reflexiones, analizando condenas que como la de Garzón caían por su propio peso pero había que ver para creer, absoluciones tan estupefacientes como la de Camps o comparecencias tan cargadas de futuro como la de Blanco o la de ayer de Urdangarin, que tengo por norma no dar nada por zanjado mientras los dados rueden. Por eso lo único intolerable es que te impidan jugar el partido. Cuando lo que se relata en una querella tiene apariencia de delito, como reconoció la propia juez Sánchez, su inadmisión vulnera el derecho a una tutela judicial efectiva que la Constitución otorga hasta al más miserable de los seres. No digamos nada si de ese tenue hilo pende la reclusión de por vida de alguien a quien cada vez más personas informadas consideramos inocente.

En el relato del «capellán de la prisión» el «hombre del campo» va extinguiéndose lentamente en su solitario taburete. Al borde de la muerte expresa su última perplejidad: «¿Cómo es posible que en todos estos años nadie excepto yo haya pedido que le dejen entrar?». El portero desvela entonces su cruel secreto: «Nadie más podía tener acceso por aquí, pues esta entrada estaba destinada sólo para ti. Ahora me voy y la cierro».

Jamal Zougam no es, sin embargo, el único que se encuentra hoy ante las puertas de la ley. Desde hace unos días, cual si de un macabro sarcasmo se tratara, dos de las tres asociaciones de víctimas del 11-M han sido expulsadas del recinto en el que a duras penas habían logrado penetrar y se han visto obligadas a amontonarse en un duro banco al otro lado del quicio de la entrada. Han descubierto amargamente que, incluso después de dos años de fructífera instrucción en los que la juez Cillán había acumulado elementos más que suficientes para llevar a juicio al comisario Manzano, podía ocurrirles que un segundo portero hiciera tabla rasa de todo ello y, como en el juego de la oca, les mandara otra vez a la casilla de salida.

El surrealista motivo esgrimido para abortar su querella es en el fondo el mismo que indolentemente ha deslizado Belén Sánchez en su paupérrimo auto: la «cosa juzgada». Si hay una figura jurídica más detestable que la prescripción cuando los delitos son flagrantes, es la «cosa juzgada». Con el agravio adicional de que en este caso la sección 17 de la Audiencia Provincial no se refiere a la vista oral del 11-M sino a la inadmisión de otra querella mucho más genérica en la que ya estaba incluido Manzano.

Aquella fue una decisión correcta porque un grupo de ultraderecha se limitó a presentar un ejemplar del libro Titadyne, disparando a bulto contra todos los funcionarios que pasaban por allí. Pero aplicar el principio del non bis in idem a la mucho más concreta y acotada acción legal de la Asociación de Víctimas del 11-M, a la que se adhirió la AVT, cuando gracias a ella ya habíamos comprobado que el jefe de los Tedax manipuló unas pruebas y ocultó otras, o cuando estábamos a punto de averiguar de qué covachuela policial partió la consigna de que Renfe destruyera los vagones, es una infamia jurisdiccional pues ni el objeto ni el sujeto del pleito eran el mismo.

Como bien ha argumentado el abogado de los querellantes José María de Pablo, esto supondría que la mejor forma que tendría cualquier delincuente para garantizarse la impunidad sería presentar una denuncia chapucera y mal fundamentada contra un amplio colectivo que le incluyera y escudarse a partir de ahí en su seguro archivo. ¿Cómo han podido actuar así estos tres magistrados? Yo sólo puedo aportar el dato elocuente de que el presidente de esa sección, José Luis Sánchez Trujillano, fue el mismo juez que consideró que cuando Rodríguez Menéndez publicó una y otra vez que yo «sodomizaba a niños de 12 años» no se trataba de un delito de calumnia porque no concretaba a qué niño se refería.

Espero que la fulminante revocación de aquella sentencia por la instancia superior que procedió a la condena solicitada sea un perenne baldón que impida a Trujillano progresar en su carrera de igual modo que la trayectoria de Bermúdez acaba de ser determinante para su no renovación en el cargo. El problema es que el recurso de este aberrante sobreseimiento que de momento cercena las esperanzas de esclarecer aspectos clave del 11-M, si bien está claro respecto a la cuestión de fondo, puede verse obstaculizado por graves escollos técnicos pues, por añadir más surrealismo al surrealismo, hay juristas que sostienen que tal decisión no es recurrible.

Por segunda semana consecutiva me esmero, pues, en estimular la imaginación cinéfila del nuevo fiscal del Estado. Ante esas enormes puertas de la ley que filmó Welles tiene ahora mismo sentados en un lado al único condenado como autor material de la masacre de Madrid clamando, con indicios insoslayables, que ha sido víctima de la mayor injusticia judicial de la Historia; y en el otro a los representantes de dos tercios de las víctimas que ya han podido demostrar en un juzgado que la policía manipuló pruebas decisivas de la investigación y exigen que eso no quede amortizado a beneficio de inventario. Una fina inteligencia como la suya no puede ignorar que lo que se aporta desde esas dos perspectivas antagónicas es en realidad coincidente.

Como siempre que se trata de la Justicia, el «relato dentro del relato» de Kafka tiene dos finales. Exasperado por la estulticia del portero, Josef K. llega a un diagnóstico sin esperanza: «La mentira se convierte así en el orden universal». Pero el sacerdote hace una salvedad a la que es posible agarrarse como a un último matorral sobre el abismo: «Al principio se dice que la puerta de la ley permanece abierta, como siempre, pero si siempre permanece abierta, siempre, es decir independientemente de la duración de la vida del hombre para el que está destinada, entonces el portero tampoco podrá cerrarla».

Eso es lo que está hoy en juego en España: si prevalecerá la puerta o lo harán algunos de sus más torpes, fanáticos e indolentes porteros. De momento van ganando los porteros.

pedroj.ramirez@elmundo.es

Las Cien claves de la Felicidad

Ser Feliz es Necesitar menos.
Ser Feliz es tener menos necesidades
No es Feliz el que más tiene sino el que menos necesita
Nos ahogamos en el océano de posibilidades que tenemos a nuestro alcance
La importancia de lo simplificar la vida
La austeridad emocional no necesitar muchas cosas
Muchas alternativas nos paralizan
No te compliques la vida.
Las mejores cosas de la vida son gratis
Sonreír
Aprecia y valora lo que tienes
Da lo mejor de ti mismo
Habla bien
Elogia
Ama
Perdona
Ser Feliz es un propósito
Crea felicidad.
Consideración
Amabilidad
Dulzura
Entereza Mental
Salud Mental
Vivir con sosiego
Tener tranquilidad
Hacer lo que te apasiona





Para ser muy feliz se necesitan Cien cosas de manera muy prioritaria:
1.-Confianza
2.-Sientete preparado
3.-Austeridad
4.-Hacer lo que te gusta
5.-Controla la tensión
6.-Controla los miedos
7.-Rodeate de la gente adecuada.
8.-Acumula recursos
9.-Paga el Precio
10.-Ajusta tu nivel de alerta
11.-Serenidad
12.-Salud Mental
13.-Equipo adecuado
14.-Buena Actitud
15.-Buenas Obras
16.-Se tu mismo
17.-Asume la responsabilidad
18.-Ganas
19.-Humildad
20.-Pide perdón a menudo.
21.-Crecer es necesitar menos cada día
22.-Ten claros tus propósitos
23.-Persevera
24.-Mejora
25.-Rinde
26.-Sonrie
27.-Disfruta
28.-Encuentra tu pasión
29.-Emplea las palabras adecuadas
30.-Transmite alegría
31.-Crea felicidad
32.-Busca la verdad
33.-Aprende
34.-Descubre la verdad
35.-Crea un mundo mejor
36.-Reconoce tus lagunas
37.-Estudia los trastornos
38.-Aprende a sentirte feliz
40.-Equipo de Felicidad
41.-Acepto lo que es
42.-Reconozco mis fallos
43.-avanzo
44.-Humildad
45.-Respeto
46.-La felicidad un propósito prioritario
47.-Amar el progreso
48.-Separate de la Gente tóxica
49.-Aprende a tratar a Gente Difícil
50.-Saca partido a tu cerebro
51.-Reconoce el Trastorno Mental
52.-Liderazgo
53.-Dar un paso al frente cuando todo se complica
54.-Lider en humildad




ACTITUD, PALABRA QUE DEFINE EL ÉXITO
¿Existe alguna palabra que por si sola defina éxito? Si, actitud.

Estoy seguro que usted ha leído, ha estudiado, o le han dicho que una actitud positiva es la clave del éxito. Hay algo más.

Wikipedia de manera sencilla, define actitud como: “…la forma de actuar de una persona; el comportamiento que emplea un individuo para hacer las cosas.” Actitud es la manera en la que usted hace actuar sus pensamientos. Sus pensamientos pueden ser positivos, negativos o neutrales, pero usted los escoge. Usted escoge su forma de pensar, su forma de hablar, así como escogió las acciones que tomó o tomará.

¿Qué piensa usted sobre sus actitudes, sobre sus expresiones, sobre sus acciones, sus actividades, sus conductas? ¿Cuáles son sus actitudes sobre lo que usted escoge hacer? ¿Está usted listo para triunfar, o más bien, piensa que dada la situación de “crisis”, la “situación está re-difícil” y probablemente perderá?

Yo creo que la palabra “actitud”, es sólo una parte de la frase que activa su pensamiento. La actitud viene en “muchos formatos” y circunstancias. Si usted segmentara su actitud, a lo mejor le ayudaría a visualizar más sobre un proceso pro-positivo y ayudaría también a que tuviese un mayor impacto en los resultados.

Usted siempre ha sabido que debe tener una actitud positiva, pero la mayoría no la tiene. Yo creo que todos los vendedores desean tener una actitud positiva, pero las situaciones en el mercado, en la familia, en el negocio, pueden causar retos para sus logros.

Por ello aquí les propongo una lista 11 ½ elementos específicos sobre actitudes que podrían ayudarlos a mantener una expectativa positiva durante estas “situaciones turbulentas o de crisis”, para que aprovechen las oportunidades y los momentos cuando éstas se presenten.

1. Actitud en ventas: Los negocios están caídos y usted necesita más ventas HOY. Pregúntese: ¿Usted cree que puede hacer la venta ANTES de hacer la llamada o de llegar a su cita?

2. La actitud de que el valor va primero: El cliente quiere valor, no una prédica o un sermón de ventas. Pregúntese:¿Está usted pensando en cómo puede proporcionarle valor a su cliente ANTES de hacer la llamada de ventas o de llegar a su cita? ¿Piensa usted sobre las utilidades que su cliente obtendrá debido al valor que usted le proporcionó ANTES de llegar a su cita?

3. Actitud de SÍ SE PUEDE: Usted se enfrenta al reto de lograr aquel proyecto, o de lograr esa “gran venta”. Pregúntese: ¿Usted cree que puede lograrlo ANTES incluso de que lo intente?

4. Actitud de relaciones: Usted sabe que su cita de negocios es más que una simple venta. Se trata de crear una relación duradera y a largo plazo. Pregúntese: ¿Está su mente enfocada en lo que usted puede y debe hacer para construir esa relación?

5. Actitud de triunfador: Usted sabe que es su turno de ganar, su turno al bate y de pegar su home-run. Pregúntese: ¿Piensa usted sobre ganar y cree usted que es un ganador incluso ANTES de ganar?

6. Actitud de utilidades: Existen dos lados de las utilidades. Pregúntese: ¿Usted considera que obtendrá el precio y que los clientes obtendrán un beneficio por el hecho de hacer negocios con usted?

7. Actitud de servicio: El servir es reinar. Pregúntese: ¿Cómo puede ser aún mejor sirviendo a otros?

8. Actitud de lealtad: Usted sabe qué clientes leales atraen más ventas y más utilidades. Pregúntese: ¿Usted cree que las acciones que está tomando con sus clientes actuales lo conducirán a más negocios y a mayores referidos?

9. Actitud de dinero: Usted sabe que no sólo se trata de hacer dinero; se trata de GANARSE el dinero. Pregúntese: ¿Qué piensa usted sobre el dinero? ¿Usted piensa que se está ganando el dinero ANTES incluso de recibirlo?

10. Actitud de Éxito: Todos luchan por ser exitosos a su manera. Yo creo que una gran parte del éxito es creer que lo lograrán. Pregúntese: ¿Usted dedica tiempo a pensar sobre su éxito y qué se requiere para lograrlo?

11. Actitud de realización: La realización es un nivel más allá del éxito. Llega después de que usted logró más allá de sus sueños y del dinero, y por fin logra estar en paz con su vida y con sus relaciones. Cuestiónese: Puede ser que aún no logre su realización… por el momento, poca gente lo ha logrado. Pero debe pensar y CREER que la realización es posible. Para eso está su visión que tanto hemos analizado.

11 ½ Actitud a cinco años: Aunque la actitud de logro y la actitud de mantenimiento es un proceso diario, tienen que ser acompañados de su visión. Pregúntese: ¿En dónde estará usted dentro de cinco años? Esto será determinado por las acciones que usted tome hoy, y las del día a día. Este es un trabajo “de a diario”. Últimamente es difícil que las cosas se nos den fácilmente o regaladas. Hay que trabajar pero con una visión
12.-Atrevete a triunfar
13.-Vive el optimismo
14.-Crea Felicidad
15.-Compromiso de Felicidad

Blanca Busqets aprender a escribir

BLANCA BUSQUETS



Nacida en Barcelona (1961), estudió periodismo, teatro y música. Desde 1986 es guionista y realizadora de Catalunya Ràdio.
Ha publicado tres novelas hasta la fecha: Presó de Neu (2003), El jersei (2006) y Tren a Puigcerdà (2007)





- Un poco de historia -


AB. ¿Cómo nació su pasión por escribir? ¿Cuándo decidió empezar a escribir?

Lo decidí a los 12 años. La lectura se había convertido en una obsesión para mí cuando era una niña: era mi otro mundo y yo me imaginaba que era uno de los personajes de los libros que leía. Creo que mi obsesión era excesiva: en el colegio tenían que arrancarme el libro del regazo donde lo mantenía escondido para leerlo cuando no me veía la profesora... Hasta que, a los 12 años, me dí cuenta que necesitaba más, que necesitaba crear yo lo que quería vivir. Y entonces empecé.

AB. ¿Recuerda la primera historia que escribió?

¡Por supuesto! Es como el primer amor... se llamaba “les matemàtiques i els seus components” (“las matemáticas y sus componentes”)

AB. ¿Cuándo supo que quería escribir de forma profesional?

A los 30 aproximadamente.

AB. ¿Fue duro conseguir que le publicaran?

Sí, mucho. Lloraba cada vez que me decían “está muy bien escrito pero no es lo que buscamos” y enterraba mi novela para siempre en un cajón. No quería volverla a mirar, era como si me hubiese traicionado después de tantos meses juntas.... (la novela y yo).

AB. ¿Cuánto tiempo pasó desde que decidió ser escritora hasta que consiguió que una editorial le publicase su primer libro?

No sé a qué os referís exactamente: yo decidí ser escritora a los 9 años; me puse a escribir a los 12; a los 30 empecé a intentar profesionalizarme y a los 38 fue cuando me dije a mí misma “esto tiene que publicarse porque lo digo yo”
Me publicaron a los 40.

AB. ¿Cuál fue su reacción cuando se enteró?

¡Lloré tanto....!

AB. ¿A cuántas editoriales presentó la primera obra?

Otra vez es todo relativo: mis novelas no publicadas sólo a una editorial cada vez, a partir de los 30. Son quizás seis o siete. A los 38 empecé a trabajar con agencia literaria (Pontas) y ellos lo presentaron a bastantes editoriales al mismo tiempo.

AB. ¿Le pidieron o exigieron algún cambio para publicarla?

Por supuesto. Siempre se piden cambios... mejor dicho, son sugerencias, pero yo acostumbro a acatarlas porque hasta el momento me han parecido coherencias. Son minucias que no cambian para nada el mensaje que pretendo transmitir...


- El arte de escribir -


AB. Creo que fue Picasso quien dijo que las musas debían encontrarte trabajando.

¡Siempre! En todo arte (también en la escritura) el talento se supone y se debe mantener, mejorar y trabajar. Si no se trabaja intensamente, el talento se marchita.

AB. ¿Cuánto tiempo le dedica a escribir y cómo se organiza?

Soy muy metódica: la novela me la imagino mentalmente... o más o menos. En cuanto la tengo, empiezo a escribir. Necesito ver a simple vista que dispongo de al menos dos horas diarias durante tres meses. En esas dos horas escribo entre tres y cuatro folios. Si dispongo además de una semana para no hacer nada más que escribir, por ejemplo, puedo escribir 10 hojas cada día. No hago ningún esquema ni corrijo hasta el final, todo es de corrido, representa una terapia para mí, un desahogo.

AB. ¿Sigue algún tipo de ritual o tiene alguna manía a la hora de ponerse a escribir?

La hora: cuanto más pronto, mejor. Las siete de la mañana es una hora ideal para mí. También necesito silencio.

AB. ¿Qué le resulta más difícil afrontar, una hoja en blanco o una cuenta en números rojos?

Ja, ja, una cuenta en números rojos, claro...

AB. ¿De dónde saca la inspiración, las ideas?

De la vida mezclada con mi imaginación.

AB. ¿Cuáles son sus influencias? Autores, libros, lugares...

Todos los autores y todos los libros, los que admiro y los que no. Y la vida y las situaciones más cotidianas en el autobús, en el metro, por la calle, en el trabajo...

AB. ¿Qué considera más importante, la experiencia vivida o la imaginación?

La experiencia vivida. La imaginación sólo sirve para poner toques de color a una novela.

AB. ¿Cuánto tiempo transcurre entre la idea y el inicio del proceso de escritura?

Depende de cuando puedo ponerme a escribir. Meses, normalmente.

AB. Cuando se pone a escribir, ¿tiene ya pensado el final y la evolución de la historia y los personajes?

No. Nunca. Fluyen solos.

AB. ¿Qué siente cuando escribe la última palabra de un libro?

Satisfacción y descanso primero; síndrome de abstinencia al día siguiente. No es broma: la creación debe de ser una droga o algo por el estilo. Si se deja de repente cuesta superar ese “mono”.

AB .Debe de ser complicado ser objetiva con algo escrito por una misma. ¿Cómo es el proceso de corrección hasta enviar el manuscrito a la editorial?

En cuanto pongo punto y final, reparto las copias a unos amigos que me dan una idea de qué está por corregir “grosso modo”. A veces también se lo doy directamente a la editora. Entre todos me ayudan a cambiar o modificar algunas cosa...

AB. ¿A un autor le es difícil separarse de su libro una vez terminado? ¿Le sigue dando vueltas a la historia y los personajes tiempo después de editar el libro?

No puedo hablar por los otros autores. A mi no me cuesta: un libro es como un hijo: yo lo he creado pero yo ya no puedo hacer nada por él desde el momento en que lo doy al mundo.

AB. ¿Cómo puede influir en la escritura de una obra el estado de ánimo? ¿Le sirve la escritura para exorcizar algún demonio interno?

Lo he contestado en otra pregunta: me desahogo, lo necesito. Si paso mucho tiempo sin crear, las personas que me rodean lo notan ¡y no están muy contentas conmigo!

AB. ¿Sufre más escribiendo o leyendo?

No sufro ni escribiendo ni leyendo. Si sufriera no haría ni lo uno ni lo otro.

AB. ¿Qué género le parece más complejo o le da mas respeto a la hora de escribir?

Lo siento, sólo escribo novela y algún cuento. Todos mis respetos por los poetas: yo sería incapaz de escribir poesía.

AB. ¿Qué género le ha dado más satisfacciones?

Creo que he contestado: la novela.

AB. ¿Hay algún género que aún no haya tocado y que le gustaría probar?

No. Estoy satisfecha con lo que hago.

AB. ¿Que situación o qué tipo de escena le cuesta mas escribir?

Las que no he vivido.

AB. ¿Cree que es difícil darse a conocer en el panorama literario español?

Creo que deberíamos hablar de lenguas en esa pregunta. Yo escribo en catalán, es otro tema complicadísimo, también. Pero no entra dentro del mercado español, mi literatura.


- La crítica -


AB. ¿Resultan útiles las críticas?

Claro que sí. ¡Siempre!

AB. ¿Qué opina de los críticos y cómo reacciona ante las críticas? ¿Se acostumbra uno a ellas?

¿Qué criticos? ¿Los que cobran por criticar? No me preocupan mucho. Tampoco se puede decir que haya tenido malas críticas de esas. Más bien al contrario.
Los otros críticos, los lectores, sí que me interesan, porque me gustaría mucho llegarles. He hecho bastante caso de alguna rectificación en novelas posteriores.

AB. ¿Recuerda el peor comentario que le ha llegado acerca de algo que ha escrito?

Mi peor crítica: “la otra novela era mejor que esta” . Jordi Llavina en El Mundo sobre “El Jersei” y refiriéndose a la primera, “Presó de neu”

AB. ¿Hay algún tipo de crítica que le moleste especialmente?

Tipo, no. Persona, sí: hay un par o tres de personas a las que me interesa llegar. Si no me entienden es que algo está pasando.

AB. ¿Y el que más le ha levantado el ánimo?

Cualquier palabra amable de un lector. También lo que dijo Joan Triadú al presentarme “Tren a Puigcerdà” (Rosa dels Vents, 2007): “toda la novela está muy bien, pero hay algun capítulo magistral”

AB. ¿Qué siente al escuchar las opiniones que tienen los lectores sobre los personajes que ha creado?

Felicidad.

AB. Si participa en foros de literatura, como ¡¡Ábrete libro!!, o está en contacto con sus fans: ¿estar rodeado de tantos lectores le ayuda a saber lo que buscan en la lectura, en lo que se fijan?

Sí, por supuesto. Pero repito que yo escribo como un desahogo y que he escrito durante muchísimos años sólo por eso. Por lo tanto, para mí eso es lo principal. Si encima puedo ayudarles o llegarles, mejor.


- Apuntes personales -


AB. ¿Cómo es convivir con un escritor?

Ja, ja, pregunten a mi familia. ¡Horrible, supongo!

AB. ¿Cómo se ve a sí mismo como escritora?

No entiendo mucho la pregunta... yo escribo como terapia y, como terapia, me funciona. ¿Es eso?

AB. ¿Se encuentra entre sus objetivos como escritora el hacer libros originales?

No, pero me dicen que lo son.

AB. ¿Se siente satisfecha y segura de todo lo que escribe?

Sí. Si no, no lo entregaría a la editorial ni a nadie.

AB. ¿Envidia a algún escritor?

No.

AB. Si tuviera que salvar una de sus obras, ¿con cuál se quedaría?

“Presó de Neu” , si fuera un libro. Pero los otros están en mi cabeza.

AB. Si tuviese que elegir obligatoriamente entre leer o escribir, ¿qué elegiría?

¡Escribir, claro!

AB. ¿Hay algún motivo por el que podría dejar de escribir?

Una enfermedad. Me horroriza pensarlo porque sería la muerte para mí.

AB. Aparte de la literatura, ¿qué otras manifestaciones artísticas le gustan?

La música. De hecho, soy medio músico.

AB. ¿Cómo se prepara para una firma de libros, atender a los fans?

Maquillándome. Me encanta la cosmética.... ¿he dicho una frivolidad?

AB. ¿Qué tienen de usted, si es que tienen algo, los personajes que han conocido la luz a día de hoy? ¿Se siente identificada con alguno?

Tienen trocitos de mí, como tienen trocitos de tanta gente que he conocido. Pero ningún personaje es ni yo ni nadie de mi alrededor. Si no, yo no escribiría ficción...

AB. ¿Alguna vez ha caricaturizado o representado a alguien de su entorno en un personaje? ¿En qué personaje? ¿Puede decir a quién?

He contestado antes. A pesar de todo, quizás podría decir que la abuela de “El Jersei” se parecía muchísimo a mi abuela, aunque sólo en algunas cosas porque mi abuela, en el fondo, era formal, y “l’àvia Dolors”, no... pero a ella iba dedicado el libro.

AB. ¿Cómo le gustaría que fuera una adaptación cinematográfica de uno de sus libros?

Como decidiera el mejor director de cine: si le cedo los derechos es porque creo en él. No debo meterme en su creatividad como no me gustaría que nadie se metiera en la mía.

AB. ¿Tendría preferencia por algún director? ¿Qué libro le gustaría que se llevase a la gran pantalla?

Por orden: me quedo con Kenneth Branagh. A malas, Isabel Coixet.
¿Libros? Los tres.

AB. ¿Qué opina de los libros digitales? ¿Y del debate sobre la libre difusión, venta de copias desprotegidas o con sistemas de gestión de derechos digitales (DRM)?

A mi lo que más me importa es la difusión y no el dinero. Yo misma monto una especie de “servicio de biblioteca” para que me lean algunos amigos... pero entiendo que hay que poner freno a determinados abusos. Y no tengo opinión de los libros digitales porque no sé como funciona, lo siento.


- El futuro -


AB. ¿Cuál es su próxima meta en el mundo literario?

Conseguir reducir mi jornada en el otro trabajo (sin dejarlo) para dedicarme a la literatura la mitad del día.

AB. ¿Está trabajando en un nuevo libro? ¿Puede revelarnos el título o algo del argumento?

Está en proceso de corrección: yo trabajo en la radio, y es sobre un realizador radiofónico de mucho éxito que se equivoca de difunto en un tanatorio. Esa equivocación le enfrentará con su pasado que él se empeña en no querer recordar.

AB. Y finalmente, ¿por qué leer uno de sus libros y no otro de entre los miles de libros que se publican?

Contesto con otra pregunta: ¿por qué escuchar a Antoni Bassas en vez de a Luís del Olmo o a Carles Francino? Cada oyente tiene sus gustos, y cada lector también, y creo que hay que respetarlos.

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A continuación, unas preguntas realizadas por algunos forero/as:

Lucía:
¿Qué dificultades y diferencias encuentra entre publicar en castellano o en catalán?

Buf, ¡con la Iglesia hemos topado! Para empezar, las tiradas son siempre mucho más cortas: vender 3000 libros en catalán es ser casi un superventas. Ergo: ni la editorial se forra, ni el escritor se forra a menos que no haya conseguido superar eso... En castellano, en cambio, es mucho más fácil hacer algún dinero.

Ginebra:
Me gustaría preguntarle si se inspiró en alguien al crear a l'àvia Dolors y por qué se ha hecho una publicación en ruso y no en castellano

Ya he contestado, Ginebra, que fue básicamente mi abuela, pero que mi abuela no hubiera hecho nada de lo políticamente incorrecto de lo que se habla en el libro.
¿Ruso (¡e italiano!) y no castellano? Pregunten a los editores en castellano que han dicho que no... ¡Ojalá alguien lo comprara! Ya me gustaría a mí...

Artemisa:
Por lo que he leído de sus obras, tienen cierto cariz intimista. ¿Por qué esa inspiracion al tratar temas tan sobrecogedopres, tan intimos y sencillos...?

Porque son los que me rodean y los que me gusta dibujar, Artemisa. Los que me gusta diseccionar y, con un toque de imaginación, caricaturizar.

Madison:
¿Qué opinas sobre que en según qué ferias del libro sólo se puedan presentar autores con obras escritas en catalán?

Sólo conozco la “semana del llibre en Català” en donde eso ocurra y me parece que es el único sistema de salvaguardar y mantener la literatura catalana y de vender un poco en catalán porque ya ni en Sant Jordi sucede eso, ahora. O damos una oportunidad a las lenguas minoritarias frente a las que se comen el mercado mundial (básicamente inglés y español) o mueren.

Madison:
Me gustaría saber si crees que existe actualmente algún escritor de gran valía que esté infravalorado por los medios y alguno que sea todo lo contrario. Si es así, ¿te atreverías a decir nombres?

Me viene ahora un nombre de escritor infravalorado por los medios: Ramon Erra, de Vic, un contista excepcional. De todo lo contrario hay unos cuantos pero, lo siento, no voy a decir nombres, Madison: son colegas, no me parecería ético.

Madison:
Otra cosa que me intriga es: el escritor, ¿ante todo es lector? Quiero decir, cuando escribes, mientras desarrollas la trama de tu libro ¿lo estás leyendo mentalemente? ¿te pones en el papel de lector?

No estás leyendo la trama si no que la estás viviendo. Y te ríes y lloras y te enterneces más que cuando lees, mucho más. Al menos yo.

Muchas gracias Blanca